sábado, 15 de mayo de 2010

El poncho de la felicidad

Continuaba con el crochet, estaba viciada más bien, en mi bolso siempre había un ovillo y una aguja, si salía con mi marido, allá crocheteaba yo en el asiento del copiloto, que llegabas al médico y tenías que esperar la cola, pues allí me sentaba yo tranquilamente a hacer crochet, en el tren, en el autobus, en el metro... era la mejor manera de sentir que aprovechaba el tiempo y claro, por supuesto esos ratos de sobremesa en que miras la tele pero no estas viendo nada!

Se puede decir que todos mis trabajos los he hecho en esos ratitos, ahora entiendo a las mujeres de otros tiempos cuando no existía la tele y en sus ratos libres se hacían verdaderas obras de arte.

Este poncho que por cierto es mi madre la de la foto, lo hice a ratitos en los viajes de Madrid a Sevilla, en principio era para mí pero al final se lo quedó ella, y mira que feliz que está.


Este es un trocito del poncho de cerca, lo hice con un punto que me enseñó mi suegra aunque no sé qué nombre tiene, la única pega es que se gasta el doble de lana, pero claro, hay que tener en cuenta que también abriga el doble!!